BIENVENIDOS A LUBERIO

Os doy la bienvenida a este humilde blog dedicado al pueblo materno del que tan felices recuerdos tengo. El propósito es, principalmente, unir el pasado y el presente de un pueblo, ilustrado con fotos, que al fin y al cabo es lo que mejor nos hace recordar hechos y anécdotas, gente, familiares...También sería estupendo que, todas aquellas personas que tienen sus raíces en Luberio pero, las circunstancias han hecho imposible que se sientan ligados a él emocionalmente, puedan conocer un poquito más el sencillo pueblo de donde provienen sus padres y abuelos. Para ello, es necesaria la ayuda de todos vosotros que los sentís, con comentarios, anecdotas, fotos y cualquier aportación que creais conveniente, será un trabajo de todos. Gracias por haber estado aquí y espero os quedeis por mucho tiempo!!!.

jueves, 11 de diciembre de 2008

UN BREVE RECUERDO A UNA PERSONA EXCEPCIONAL

Quiero dedicar el post de hoy a mi tío, Manuel de Caleo.

La tarde del once de diciembre de 2003, hace hoy cinco años, cogiste rumbo a otro lugar, posiblemente El Paraíso, ya que eras merecedor de él.

Bonachón, afable y bueno. Te estoy viendo, con tu carcajada inconfundible y tu inseparable sombrero de pana marrón. Te fuiste discretamente, como viviste. Gran amante de tu familia, sentías debilidad por tu única hermana Emilia, a la que tuviste a tu lado hasta el último momento. Y como al que Dios no le da hijos el diablo le da sobrinos, eso mismo te pasó a tí. Sufriste sus fracasos y desventuras y también celebraste sus alegrías y triunfos como si fueran propios.
Ese fatídico día fue la primera y única vez que dejaste a tu madre sola.

Nunca hemos sabido devolverte todo lo que diste por nosotros, por eso quiero aprovechar a darte las gracias:

. Gracias por tus enseñanzas

. Gracias por no enfadarte nunca

. Gracias por lo que nos reñiste

. Gracias por las noches que has dormido en el coche cuando, después de un duro día de trabajo nos llevabas a una fiesta a mi hermana Carmen y a mí, sólo para que nosotras nos divirtieramos.

.Gracias por los secretos guardados para que nuestros padres no nos castigaran y que tú sólo has sufrido pensando que no harías bueno de nosotros.

. Gracias por habernos querido

. Gracias por haberte conocido
. Gracias por habernos dado tanto

. Gracias por seguir aquí, en nuestros corazones

. En resumen, gracias por ser un hombre bueno y una persona excepcional

. No te voy a dar las gracias por haberte ido.


En tu memoria, unas fotos que te recuerdan, y para terminar: ¡¡INDA MAÑANA MÁS!!!


En la mili (1965)


Con su hermana el día de su boda (1.970)





Con su hermana Emilia, de nuevo (1.978)


Con su madre y su sobrina Laura (1.978)


Con sus padres (1982)


1.992


Con su hermano José Antonio y sus tíos Enrique y Maria (1994)



Con la familia el día de mi boda (1994)


Con su madre Emilia, su hermano José Antonio y su cuñada Consuelo (1994)


Con su hermano José Antonio y su tío Enrique (1994)


Con Charo de El Rojo (1.995)



Con Fina de Enrique (1995)


Con mi hermana Carmen y conmigo, en una de esas innumerables veces que hacía el esfuerzo de bajarnos a la discoteca Rombos hasta las tantas después de haber trabajado todo el día, con las ganas que tendrías de irte a dormir!!! (1.987)


Con tus sobrinas Carmen, Yayi y yo misma (2001)


Con tus sobrinos Carmen y Javi, en el verano de 1.983
¡¡GRACIAS POR HABER ESTADO CUANDO TE NECESITAMOS!!

sábado, 6 de diciembre de 2008

COMUNIONES

Las comuniones son una de las celebraciones que más cambios han sufrido a lo largo del siglo XX hasta llegar a nuestros días, tanto en los trajes de los niños como en el tipo de celebración.

En los ambientes rurales era una celebración que pasaba más bien desapercibida, mientras que en las ciudades era todo lo contrario.
Como anécdota, puedo contar que, mi tío Enrique se encontraba trabajando en la tierra con la familia el día de las comuniones, que se celebraban y se celebran en la iglesia de la parroquia, en Agüera del Coto. A él le tocaba ese año hacer la comunión. No se estilaba la celebración, así que, la familia se fue a trabajar al campo, como todos los días. De repente, dijo que quería hacer la comunión y que se iba. Se fué él sólo, sin traje y sin familia. Comulgó y volvió a la tierra a trabajar, donde seguía su familia. Ese fue su día de comunión, como muchos otros en aquellos tiempos, aunque tan sólo hace cuarenta y cinco años de aquello.

Mucho ha cambiado esta celebración desde entonces. Ya que, hoy en día, una comunión viene a ser como una boda, tanto en el gasto para la familia como la cantidad de invitados a la misma.

Las fotos que vemos hoy son niños de Luberio el día de su comunión.



Hija de Telvina de Fernando (calculo años sesenta)



Suso del Rojo comulgando (1966)



Julio de Martín (1966)



Julio y su madre Placer





María Jesús de Caleo con su hermana Carmen (1978)


Marisol de Campechin (1980)


Familia de campechin


Marisol con sus hermanos Jose y Emilio



Javier de Caleo (1984)


Sara de Enrique (1984)


Sara con sus padres Olvido y José


Emilio de Campechin (1985)







Fina de Enrique (1986)





Niños de la parroquia. En primer plano, Laura de Campechin y Raquel de Martín (1992)




Laura con sus padres, Luzdivina y Rafael


Santi de Enrique (1989)


Ivan de Fernando (2000)


Martín (1995)


Familia de Fernando (2000)


Manuel de Fernando (1997)

jueves, 27 de noviembre de 2008

MILITARES DE LUBERIO


Hoy quiero dedicar este Post a todos aquellos que tuvieron que "regalar" un período de su vida, más o menos largo, dependiendo de la época; al "buen fin de defender la patria", aunque la "patria" aún no les ha agradecido el esfuerzo que supuso para ellos y sus familias en su momento.
La serie de fotos de hoy son vecinos de Luberio, de distintas épocas, en el ejercicio de esta obligación llamada "Servicio Militar" y que, a lo largo del siglo XX ha sufrido diferentes modificaciones.
En 1876 se promulga la Ley de Obligatoriedad del Servicio Militar, por la que, todos los españoles están obligados a cumplir dicho servicio. La mili duraba en este época 8 años. Esta "Ley de Obligatoriedad", viene acompañada, sin embargo, de la modalidad de "Retención en Metálico y Sustitución", mediante la cual, las familias deberían abonar al Estado una cantidad para no tener que ir a la mili.
Esta cantidad, a principios del siglo XX, estaba comprendida entre 1.500 y 5.000 pts.
Como es natural, esta ley "clasista" favorecía a las familias pudientes que podían pagar dicha cantidad sin problema, mientras que las familias pobres se arruinaban intentando reunir el dinero para que sus hijos no fueran a la mili.
A principios del Siglo XX la mili pasó a durar tres años.


Matías de Fernando (por el atuendo, creo que podría ser de principios del siglo XX)


Emilio de Campechin, finales de los años veinte o principios de los treinta
A partir de 1.940, la mili pasó a durar dos años y quedaban exentos los hijos de viuda o los responsables del sustento familiar

José de Caleo (1944)


Alberto del Rojo (1947, fallecido durante el servicio militar)

Suso de El Rojo (1954)

En los años 60 la mili duraba dieciocho meses, sin embargo, se podía ir voluntario durante 20 meses, eligiendo la unidad de destino. Lo habitual era que te tocara fuera de la región o, peor aún, a Ceuta o Melilla.

Manuel de Caleo (1965)

Manuel de Caleo




Rafael de Campechin (1964)



Manuel de Caleo y un compañero

La movilidad geográfica ocasionaba numerosos gastos a las familias. Muchos tenían que pedir el dinero para poder irse. También eran frecuentes los accidentes, en muchos casos mortales, en cuarteles y "maniobras".


José de Campechin (1960)


Para la gran mayoría, era la primera vez que veían otro mundo fuera de su entorno rural y les suponía nuevos conocimientos. Muchos ya no volvieron, intentaron hacer su futuro fuera del pueblo.


José Antonio de Caleo (1967)


Con un compañero

Víctor de Campechin (1976)


Enrique de Caleo (1976)

En los años 80, la mili pasó a ser de un año. En 1.991 duraba 9 meses

Suso de El Rojo (1980)

Manuel de Fernando (1981)

Julio de Martín (1979)


Jose de Campechin (1988)

Javi de Caleo (1995)



Emilio de Campechin (1995)
Finalmente, en el año 2001, el Servicio Militar se suprimió definitivamente.